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miércoles, 18 de enero de 2012

Me gusta

Me gusta mi sonrisa, mi alegría, mi melancolía y mi propia compañía.
Odio mis lágrimas, mis tristezas y mi soledad.
Me gusta poder gritar “TE QUIERO”, y odio no poder gritar “TE AMO”.
Me encanta ver la luna, escuchar el sonido del mar y saltar en los charcos.
Odio llorar a menudo y me encanta reír hasta verme las lágrimas.
Me gusta escuchar a todo el mundo, soy de las que hablan poco y escuchan mucho, pero me gustaría hacerme escuchar más.
Odio no poder tomar tan a la ligera algunas cosas que no tienen demasiada importancia.
Me encanta ser tan responsable con mis cosas, tan dedicada y odio ser tan estresada de repente.
Me gusta creer en la gente, aunque a veces no lo merezcan.
Me encanta creer en la magia de las personas y odio que me tachen de inocente e ingenua.
No me gusta ser caprichosa y me encanta conseguir lo que quiero y que tanto esfuerzo me ha costado, por mi misma.
Me encanta que me hagan reír y odio que me hagan llorar con tanta facilidad.
Me gusta ser fuerte y odio ser tan sensible a la vez.
Me encanta escuchar la música a todo volumen e imaginar que soy yo quién canta.
Me gusta sacar, siempre, esa niña que vive dentro de mí.
También me gusta ir formando, poco a poco y a mi manera, a esa mujer que soy.
No me gusta que llegue el 14 de febrero, pero me encanta ser tan cursi.
Me encanta besar, abrazar e imaginar que piensa en mí.
Me encanta recordar todo de él, cada momento que me hizo sonreír, y odio no poder olvidar lo que simplemente es NECESARIO que olvide.
Me gusta bailar y odio no saber con quién hacerlo.
Me encanta estar con mis amigos y los reencuentros.
Me encanta ser tan tranquila algunas veces y odio ser tan desesperada de repente.
Me encanta soñar despierta, crear mi mundo rosa sólo para mí y luchar por lo que anhelo.
Me gusta hablar sola, cantar de repente cuando voy por la calle e imaginar la vida de las personas que me encuentro.
Me gusta dormir y dormir, y odio cuando tengo insomnio por su culpa.
Me gusta ser prevenida y odio adelantarme a los hechos; lo que tenga que ser, será, porque  todo lo que sucede, sucede por alguna razón, y de todo siempre se saca algo bueno; pero odio cuando olvido esto.
Me encanta escuchar baladas, pop en español y todas aquellas canciones que llevan la palabra amor (ya sean en inglés o en español).
No me gustan los cambios, pero me gusta saber aceptarlos y adaptarme a ellos.


Me gusta la COQUETA que de repente sale de mí.
La SENSUAL que se maquilla, usa tacones y viste bien.
La NIÑA que va y pide algo “Light” en la disco.
La CURSI que ve películas rosas y se imagina ser la protagonista, y no conforme con eso, llora siempre en el final.
La TÍMIDA que se avergüenza por cualquier tontería.
La HISTÉRICA que cada vez encuentra nuevas manías.
La DÉBIL que llora y no le importa seguir enamorada de ÉL.
La FUERTE que aunque esté triste SIEMPRE lleva una sonrisa de oreja a oreja.
La AMIGA que escucha los sueños del otro y hasta llora con sus amigas.
La TOLERANTE que logra contar hasta diez y sabe contenerse.
La PERFECCIONISTA que lucha porque las cosas estén siempre bien hechas.
La COMPLICADA que busca mil y una formas nuevas, que lo piensa todo, lo analiza todo y a pesar de ello vuelve a dar otras mil y una vueltas.
La DESENFADADA que llega a ser un perfecto desastre.
La LOCA que canta en la ducha, ríe hasta llorar y lucha siempre por amores imposibles.

Me gusta la VERDADERA y AUTÉNTICA yo, que está llena de contrastes.

Io*

viernes, 13 de enero de 2012

Cómo va desapareciendo el "Don Juan"

Cuando somos niñas pasamos mucho tiempo pensando e imaginando cómo seremos de mayores, “A los 24 me casaré; a los 25 seré mamá, nos compraremos una casa ideal, tendremos el trabajo ideal y envejeceremos juntos, etc…”. Todo ello visualizando a nuestro propio “Don Juan”, al cuál tenemos idealizado, sin llegarnos a dar cuenta que en verdad no existe; ya no existe esa especie animal, o si aún hay alguno, está tan en desuso, que configura una especie en peligro de extinción.


Ahora lo que se “lleva” es el ligoteo como deporte. A ver quién liga más y con las más guapas. Pero la verdad es que los códigos que utilizan hombres y mujeres parecen tan distintos, que es como si estuviésemos condenados a no entendernos en este terreno; nos cuesta demasiado captar los mensajes cifrados.

La comunicación no es que sea el punto fuerte entre hombres y mujeres. El gran problema es que, a menudo, ellos no entienden las señales que les lanzamos, y lo peor de todo es, que piensan que sí lo hacen, lo que acrecienta aún más la incomunicación. Por mucho que una insista y se vuelva loca buscando la manera de captar su atención, le planteé infinitos temas de conversación, y en definitiva, se estruje los sesos para estar “ahí, al pie del cañón”, parece ser que algunos han venido a este mundo para volvernos locas a unas cuantas.

Conozco un par de casos a los que podría denominarles “ESPECIALES”, que llegan incluso a unos límites que rozan la pérdida, total y absoluta, de la cordura de una persona. Es como estar en un sin vivir; con la necesidad por bandera, de saber a diario de la otra persona, llegar a preocuparse por si en dos horas no se le ha visto on line, etc. 


Pero no tengo que irme demasiado lejos para conocer de primera mano esa terrible sensación. Lo vivo en primera persona. Es demasiado triste reconocerlo, pero por mucho que insista, tanto a mi “confidente” como a mí misma, no puedo engañarme y decir que no sigo sumergida en una espiral de confusión y necesidad de…..,constante.

A ello se une la gran variedad de hombres con los que nos podemos encontrar. Y es algo comprobado, el que siempre nos sentimos atraídas por los que más difícil o inaccesible nos lo ponen. Es como automático. Será que ya venimos de fábrica así. Si uno te da calabazas, tú, ahí; si otro te dice que sólo como amigos (además de ser lo peor que te podría haber dicho), tú, sigues manteniendo la esperanza; por eso dicen que es lo último que hay que perder.

Lo que está claro es que, no comprendernos los unos a los otros, está destrozando el ligoteo. Ya no hablamos como antes; nos saltamos el rito del tirón, y vamos directamente al grano, improvisando, si es necesario. Lo que  por otro lado también es positivo, porque la originalidad y espontaneidad, fortalecen los lazos, pero…… ¿a quién no le gusta que le cortejen?

Aunque cada vez más, las mujeres optamos por renunciar a ese príncipe  azul y encontrar a un buen lobo, y si es "feroz" mucho mejor.


Io*




lunes, 9 de enero de 2012

Vale la pena esperar

Como bien dice la película “A tres metros sobre el cielo” existe el momento en el que todos pasamos por: “De repente ocurre, algo se acciona y en ese momento sabes que las cosas van a cambiar; es ahí cuando te das cuenta de que las cosas ocurren sólo una vez”, y que cierto es.

A pesar de que en la vida creemos que ese momento lo vivimos muchas veces, lo realmente cierto, es que SÓLO OCURRE UNA VEZ. Hay tantas cosas que sólo ocurren una vez; sólo tenemos un primer amor,  un primer beso, sólo una primera vez, la experiencia de ser madres por primera vez, etc; sólo tenemos una vida y deberíamos valorar todas esas primeras veces mucho más.

A menudo, nos damos cuenta por acciones o hechos que surgen de manera coordinada, y que nosotras ligamos para que tengan un sentido completo, pero en ocasiones……demasiado tarde.

Por eso tenemos que aprovechar las cosas tal y como vienen, conservar lo que tenemos, olvidar lo que nos duele, luchar por lo que queremos, valorar lo que poseemos, disfrutar de los que nos quieren, e incluso, perdonar a los que nos hieren.

Cuando creemos que ya todo no puede ir peor, de pronto el mundo da un giro tan rápido, que nos cuesta asumir que las cosas pueden ponerse de cara para nosotras. Pero ese día llega para tod@s, y lo único que podemos hacer es asumirlo, disfrutarlo y ser feliz, porque el dolor se supera, porque la verdad insiste, porque tener coraje te hace levantar, porque el miedo también fortalece, porque los errores nos enseñan y porque nadie es perfecto.

La vida siempre nos da una segunda oportunidad para todo y pone a cada uno en su lugar. Y aunque no todo siempre es perfecto (dado que nada ni nadie lo es) existe ese momento en el que para una, alguien y algo sí lo es.

Cuando estás sumida en una espiral de confusión, sí puede ocurrir que ese ser que llena tu todo comience, de manera encadenada, a hacerte partícipe de su vida. En ese momento es como si vivieseis en una isla flotando en el mar, donde las lágrimas de tristeza dan paso a olas de alegría, y como si él mismo te dijera que quiere un mundo contigo, sólo contigo, que está a un paso de ganarse la alegría, vivir siempre junto a ti………y bueno, la explosión de júbilo que una siente por dentro debe ser tan abrumadora, que las mariposas deben inundar cada rincón del interior, sin dejar cabida a nada más, sólo quizá al miedo.

¿Sabéis porqué ocurre eso? Porque no hay que darse por vencida, porque vale la pena esperar, esperar y esperar esa señal del destino.

Porque para todas existe ese “Someone like you”

Io*


martes, 3 de enero de 2012

Propósitos

Llegó el ansiado cambio de año. Ya estamos, nada más y nada menos que, en 2012. Parece que el tiempo no corriese, pero pasa volando; es como un haz de luz que aprendemos a apreciar y valorar cuando ya ha pasado.

Como todo el mundo, una se hace sus propósitos para el nuevo año, aunque alguno de ellos se viene arrastrando de manera sucesiva, pero sólo es porque no los ponemos en práctica correctamente o porque simplemente no llegan a materializarse, y nos negamos a renunciar a ellos, aunque sepamos que no están en nuestro destino.

Desde hace algunos años, uno de los míos es conseguir olvidar; avanzar en un tortuoso camino, que vengo recorriendo y que me tiene, o mejor dicho ya, me ha mantenido sumida en un oscuro pozo, impidiéndome ver más a allá de las grandes y fuertes piedras que me separaban de lo que yo creía podría llegar a ser.

Pero el 2012 me gusta, es un año que me aporta buenas vibraciones. Es capicúa, y aunque no soy supersticiosa con eso los números y esas cosas, tiene algo que, aunque de momento sea en un pequeño rinconcito de mí, me aporta la energía y ganas para superar el “atasco” de este  finalizado 2011.


He pensado millares de veces, que la única forma de llegar a algún lado en la vida,  es sabiendo a dónde voy. Parece obvio, pero si no lo sé, no pararé de caminar en círculos. Conocernos a nosotros mismos y conocer nuestros sueños es fundamental para alcanzar lo que queremos en la vida. Y estoy segura que yo también lo conseguiré.

Día a día nos levantamos a cumplir con nuestras tareas, de una manera automática, sin pararnos a mirar a nuestro alrededor.  Pero, ¿Cuál es nuestro sueño? ¿A dónde queremos llegar? Dos preguntas a las que resulta difícil encontrar respuesta.

Perseguir un sueño no siempre es una tarea sencilla, no es fácil liberarse de los temores que nos atan e impiden perseguirlos. El miedo al fracaso está siempre presente. Es este miedo el que nos hace afirmar el famoso “no se puede” sin haberlo intentado siquiera.

Después de mucho, mucho, mucho reflexionar, he llegado a la firme conclusión de que estar así ya no me aporta nada positivo, que es lo que yo necesito en mi vida, si no todo lo contrario. Y por ello estoy resuelta a hacer borrón y cuenta nueva, y pasar de todas esas tonterías de ahora sí, luego no, esperando una palabra que sé no llegará nunca, porque TÚ no me mereces.

También he decidido no decir ya más tu nombre, porque me recuerda los momentos compartidos y eso hace daño. No quiero vivir sumida en el pasado y  estar encerrada en la oscuridad. No quiero ni recordar tu cara, ni saber con quién estás. No podría soportar una herida más.


Ni te imaginas lo mucho que me duele todo esto, pero quiero que sepas que dentro de un tiempo, simplemente serán pasado en mi vida. Algo que espero recordar como mera anécdota, y porque ha habido buenos momentos, será con lo que al final me quede.

El único temor que tengo es, si se puede amar para siempre. Pero eso forma en cierto modo, parte de los fantásticos cuentos de princesas, en los que ya no sé si debo creer. Lo que sí debo empezar a creer, es que algún día me llegará.




Io*